II - Evolución y retos de la educación virtual - Begoña Gros (ed)
El aprendizaje en un entorno virtual y su protagonista, el estudiante virtual
Teresa Sancho y Federico Borges
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¿Qué significa estudiar en un entorno virtual?
Existen varios elementos que marcan el proceso de aprendizaje de este estudiante y que hay que tener en cuenta a la hora de analizar su situación: inquietudes, aproximación a una institución educativa, elección, formalización del compromiso, expectativas, aprendizaje de las distintas materias, certificación de aptitud, finalización de los estudios, graduación.
A partir de aquí, en función de la duración teórica de los estudios, irá estudiando al ritmo que más le convenga, y si todo va bien, acabará y se graduará, o según el caso, recibirá un certificado de aptitud. Las distintas fases están marcadas por la adecuación entre expectativas y actividad del estudiante, por un lado, y la acción institucional por el otro.
Cada persona es un caso diferente, pero cada vez hay más personas que quieren reorientar su vida profesional y piensan que tener una buena formación es una condición necesaria para conseguirlo.
Los mecanismos por los que nuestro estudiante, o una persona en esta tesitura, escoge un programa formativo y una institución determinada son diversos, pero hay factores que son claves: la posibilidad
de conciliar la vida personal y profesional con la formación, no tener que desplazarse a una hora concreta a un lugar concreto y, por supuesto, la autonomía y flexibilidad en el ritmo de progreso
en los estudios.
Se le ha asignado un tutor que le acompañará durante todo el proceso.
En este sentido, el estudiante cuenta con una persona que le puede dar apoyo en la toma de algunas
decisiones relativas a su actividad académica y puede ayudarle a resolver cuestiones burocráticas y administrativas.
¿Qué nos pasa la primera vez que estudiamos virtualmente?
El éxito de la expedición no sólo dependerá de su experiencia en este tipo de viajes, sino de su manera de afrontar las novedades, de su capacidad de salir adelante a pesar de las dificultades, y de hasta qué punto será consciente de su rol. Por eso las instituciones educativas no deberían limitarse a ofrecer contenidos de calidad y a preparar adecuadamente a los futuros profesionales de la sociedad de la información: tendrían que hacerlo teniendo en cuenta las condiciones del entorno de quien aprende, del estudiante.
Desde las instituciones, y especialmente, desde los equipos docentes, tendría que hacerse un esfuerzo para adecuar el diseño de cada una de las materias teniendo en cuenta el perfil de los estudiantes (cada vez más cambiante y diverso) y las peculiaridades de los contenidos a trabajar.
En particular, en la formación en línea, la tecnología permite crear conocimiento a través de la interacción entre estudiantes y profesorado, y también, transformar las estrategias docentes basadas
en la adquisición de conocimientos mediante recursos interactivos.
Nuestro estudiante se daba cuenta de que había una gran diversidad con respecto a los materiales y
que él estaba acostumbrado a aprender «escuchando» y después «practicando» o aplicando los conceptos que le habían explicado en la resolución de ejercicios. De momento, le parecía que podría
superar las asignaturas «leyendo» textos y «realizando» actividades; no obstante, si le proponían «buscar», «probar», «simular», es decir, «jugar», la cosa cambiaba.
Este escenario nos lleva a hacer incapié en dos aspectos clave para el proceso de aprendizaje virtual: la comunicación y la metodología docente.
La comunicación es la única vía que tiene el estudiante para compartir partes del proceso en el que se encuentra.
La dinámica de trabajo se basa en el estudio guiado de los diferentes temas y la realización de las actividades planteadas.
Cuando los estudiantes tienen que resolver los ejercicios que se los propone les final del tema, a menudo no saben cómo empezar: tienen que volver a leer el enunciado y volver a examinar con atención los ejemplos. Efectivamente, mientras leen no emborronan papeles, no se preguntan el por qué de ciertas afirmaciones, no intentan ir más allá de lo que está escrito.
Este cambio de estrategia muy probablemente obliga a replantear muchos materiales didácticos diseñados desde la perspectiva del libro de texto tradicional.
El seguimiento de la progresión del estudiante en su proceso de aprendizaje consiste en la corrección y discusión posterior de ejercicios y actividades que se entregan al profesor o la profesora en unas fechas fijadas al inicio de curso. Dicho seguimiento tiene que ayudar al estudiante a ser consciente
de su propio proceso, de sus carencias, de sus habilidades para realizar las actividades propuestas. Haría falta incluir otros instrumentos de evaluación en el modelo tradicional: por ejemplo la evaluación entre compañeros, la evaluación automática con feedback o guía personalizada, y la recopilación de evidencias de aprendizaje por parte del estudiante (portafolio).
En este juego de equilibrios existe la posibilidad de que nuestro estudiante se vea obligado a escoger, y decida incluso abandonar los estudios.
Cambios sociales, cambios en el estudiante
Cambios sociales, cambios en el estudiante
Las concepciones pedagógicas, tecnológicas, económicas, y también las expectativas sociales en torno a la vida cotidiana de nuestro estudiante, están en proceso de transformación e influyen en su situación.
Uno de estos cambios es la creciente necesidad de formarse continuamente. No es necesario acumular una gran cantidad de contenidos sino tener habilidades de tipo procedimental que nos permitan encontrar la información adecuada a cada necesidad y seleccionarla, aprender lo que se necesite cuando se necesite o gestionar el exceso de información.
En el ámbito educativo, un acontecimiento a destacar es el desplazamiento hacia la centralidad del estudiante y de las actividades. Y es más determinante en un entorno de formación virtual.
El rol del estudiante virtual
a) El estudiante es el centro de la formación
es fundamental ser competente como estudiante virtual, ser competente en sacar provecho de aprender a distancia y en desempeñarse con cierta solvencia en un entorno digital.
Distancia quiere decir un tiempo y un espacio imaginario que para todo el mundo es un elemento cotidiano e integrado. Así se dan muchas oportunidades de estar «conectados» para conversar, para relacionarse, para preguntar y responder.
b) El estudiante tiene que ser competente en su rol
Lo que se espera que haga, tiene que hacerse explícito, tanto a estudiantes y a profesorado como a la ciudadanía en general.
Se trata de saber qué hay que hacer al estudiar en un entorno digital, se trata de saber qué esperan los demás de ti y qué puedes esperar de los demás, se trata de saber qué actitud, qué expectativas y qué comportamiento son los más adecuados para aprender en un entorno telemático.
A lo largo del siglo pasado las teorías y la investigación sobre aprendizaje nos han dado muchas claves, por ejemplo que cada persona aprende a su ritmo, que aprendemos cuando «construimos» nuestro conocimiento, encajando en nuestra visión del mundo y nuestra experiencia lo que ya sabíamos y lo que es nuevo, y que no aprendemos aisladamente, sino dentro de relaciones sociales y de comunicación.
Competencias del rol del estudiante virtual
manejo instrumental de su entorno digital - competencia cognitiva suficiente - competencia relacional - competencia metacognitiva. Las cuatro dimensiones de este rol son transversales a cualquier
estudio, ámbito o titulación en línea y conforman el modelo que proporciona las claves para un desempeño de calidad del estudiante virtual.
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