I - Evolución y retos de la educación virtual - Begoña Gros (ed)
Partimos de la consideración de que la formación virtual ha de estar centrada en los estudiantes. Éstos no son simples consumidores de información, sino que contribuyen y ayudan a contextualizar el escenario de aprendizaje. Por ello, la formación debe garantizar el aprendizaje independiente de los estudiantes, pero, dada la importancia del aprendizaje como un proceso social, también hay que diseñar experiencias formativas que ofrezcan posibilidades para la colaboración. En un enfoque centrado en el estudiante, las actividades para el aprendizaje y el seguimiento constante del profesorado son elementos
fundamentales.
La educación a distancia puede o no utilizar tecnología, pero lo más importante es garantizar el estudio independiente sin necesidad de que haya una intervención continua del docente.
En el caso del e-learning, se comparte la no presencialidad del modelo, pero el énfasis se produce en la utilización de Internet como sistema de acceso a los contenidos y a las actividades de la formación. La interacción y la comunicación son una parte fundamental de los modelos de e-learning.
MODELOS DE E-LEARNING CARACTERÍSTICAS DE LOS MATERIALES Y LA
TECNOLOGÍA DE APOYO
PRIMERA GENERACIÓN
Modelo centrado en los materiales
§ Contenidos en formato papel
§ Contenidos digitales reproduciendo los libros
§ Audioconferencia
§ Vídeoconferencia
§ Software instruccional
SEGUNDA GENERACIÓN
Modelo centrado en el aula virtual
§ Entornos Virtuales de Aprendizaje (modelo aula)
§ Videostreaming
§ Materiales en línea
§ Acceso a recursos en Internet
§ Inicio de interactividad: e-mail, foro
TERCERA GENERACIÓN
Modelo centrado en la flexibilidad y la participación
§ Contenidos especializados en línea y también generados por los estudiantes
§ Reflexión (e-portafolios, blogs)
§ Tecnologías muy interactivas (juegos, simulaciones, visualización en línea…)
§ Comunidades de aprendizaje en línea
§ M-learning
Los modelos actuales reconocen la importancia del aprendizaje como un proceso social y ofrecen posibilidades para la colaboración con otros aprendices para la interacción con el contexto de aprendizaje y para la orientación y guía de los profesores y tutores. Es un enfoque centrado en el estudiante.
Al diseñar un curso nos debemos preguntar sobre el tipo de actividades que los estudiantes
deben realizar para alcanzar los conocimientos y las competencias previstos. Por ello, consideramos que en el modelo educativo (véase la figura 2), la actividad ocupa un lugar primordial.
Figura 2. Elementos básicos del modelo educativo.
Una vez establecida la actividad, es preciso diseñar los espacios y recursos que favorezcan su ejecución. Centralizar la acción docente en el estudiante significa focalizar la docencia en el diseño de espacios y situaciones de aprendizaje. No sólo hay que seleccionar los contenidos, sino también el tipo de interacción que el estudiante tiene que establecer con éstos. Desde esta perspectiva, el diseño de las actividades de aprendizaje y el de las
actividades de evaluación se contemplan como las dos caras de una misma moneda.
El modelo educativo integra tres elementos esenciales que confluyen en el diseño de las actividades de aprendizaje:
a) los recursos de aprendizaje,
b) la colaboración y
c) el acompañamiento.
a) Basar la acción docente en el diseño de las actividades facilita una revisión del sentido de los materiales didácticos, que pasan a considerarse más bien como recursos para el aprendizaje.
b) Apostar por metodologías de aprendizaje colaborativo implica otorgar un papel fundamental a los procesos comunicativos, de trabajo conjunto entre los estudiantes (presencia social) en el diseño de las actividades de aprendizaje. Se trata de plantear situaciones de aprendizaje que demanden a los estudiantes coordinar acciones conjuntas,
gestionar información y recursos, discutir y argumentar las propias ideas, hacer juicios críticos sobre el trabajo de los demás, etc.
De hecho, aprender de forma colaborativa también implica dejar espacios para el trabajo autónomo. Los estudiantes tienen que aprender a ser estudiantes virtuales y necesitan orientaciones para su planificación del tiempo, para la realización de las tareas, para
valorar sus progresos individuales y reorientar su proceso de aprendizaje, etc.
El aprendizaje autónomo es también, por lo tanto, un aprendizaje necesario que tiene que poder combinarse de manera flexible con otros enfoques metodológicos.
c) El tercer elemento fundamental del modelo es el acompañamiento. El docente tiene que
adoptar un papel de guía, de orientador, tiene que dar apoyo al estudiante, dinamizar la acción de éste a lo largo de su proceso de aprendizaje y ayudarlo a dirigirla hacia la consecución de los objetivos establecidos.
La idea de acompañamiento se refleja también en la facilitación de una organización de los recursos y el diseño de las formas de interacción y colaboración más adecuadas para alcanzar los objetivos de aprendizaje en cada caso, favoreciendo la máxima personalización.
Es obvio que no es lo mismo aprender un idioma, matemáticas o historia en un entorno virtual. Las estrategias didácticas, los recursos y las herramientas serán diferentes. Por este motivo, es muy importante que un modelo educativo sea lo suficientemente flexible como para permitir que sus elementos constitutivos principales se concreten, se dimensionen y se relacionen en función del tipo de situación de aprendizaje.

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